Podría ser, también

—Perdonemé, señorita, pero la vi tan linda que se lo quise decir. Hermoso le queda el pañuelo, quiero que lo sepa. Hermosa sonrisa, a tono con el perfume, realmente. Pero perdonemé —dijo, con una sonrisa muy honesta. Estaba de muy buen humor, producto de la noticia que había recibido hacía escasos minutos, justo antes de decidir pagar y salir. Fue en ese momento que sintió que era una picardía irse de ese café sin decirle a esa chica qué bella le parecía.

—Gracias... —atinó apenas a decir la chica, todavía con un dejo de desconrfianza y repudio, pero ya embarcada en el pudor y el genuino agradecimiento; el gesto y el tono del muchacho no dejaban lugar a duda, era un cumplido honesto, hecho y derecho—. Muchas gracias...

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