Sancochado

Nos conocimos en primer año de la secundaria. Él venía de repetir, yo venía de primaria. Mi recuerdo, que puede perfectamente ser apenas una fantasía que terminé creyendo —lo admito, aunque no lo creo— es que alguien, de alguna manera, había dicho que le diera(mos) una mano, porque la estaba pasando mal, porque estaba con algunos problemas, de los que nunca hubo detalles.

Como yo lo recuerdo, esto pasó, y el primer día que nos vimos, que no era de clases sino antes, exámenes o algo parecido, nos hicimos amigos. Él venía de perder a sus amigos al repetir, yo no tenía ninguno, realmente, así que así fue. Recuerdo sentir la presión de que tenía que darle una mano, porque repetir es feo, se pierden los amigos y se carga con un estigma que todos evitan verbalizar. Si esa presión existió, seguramente fue obra mía y de nadie más. Como sea, nos hicimos amigos de los buenos.

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